Suena la campana
Suena la campanada por la vieja enlutada, por la señora dejada, hasta por
la desmayada, porque perdió a uno de su manada; así es como llora la campana
cuando deja a su novia abandonada.
Las campanas con sus tonos distintos, erguidos y majestuosos, unos
alegres y otros dolorosos. No quiero despertar al vecindario con una voz de
despedida, solo es el sonar de una campana por una vida agradecida.
Retoquen las campanas, suban las plegarias de acción de gracias al
Remediano. Toquen el rezo del meridiano para que el pueblo este sano. Que
fluyan las oraciones cuando de momento le llegue el verano.
Es mi rica acústica para todo Remediano que me tendió la mano. Ser
agradecido es un mérito que merece mi pueblo, repique la campana compañero, que se va este montañero.
Con clamorosas campanadas te despido pueblo, aunque de momento no la estés
oyendo, mira que estoy despierto y suavecito me voy yendo, al dejar tu acento
en el viento, con la despedida en el silencio. Puede ser ajeno lo que estoy
haciendo, pero con el tiempo me irás entendiendo, porque es muy duro lo que
estoy sintiendo.
Este es el tonar de mi cortesía al anunciar mi despedida; preguntárselo
a Blanquita la que se sienta en la banca primerita, la que se motila toda
feíta, pero… lo de Dios, eso sí, todo lo medita. Cuidado con decir algo usted
Margarita.
Pues, ya ves que mi tristeza tiene un poco de ufanía, por lo que siente
el alma mía, no me reclame mi huida señora mía, déjame, que la tristeza es vaga
y pronto el viento la apaga. Aunque tenga el ojo entristecido, en su elocuencia
aldeana, con póngalo Ana con su música cercana o suénate tan solo un repique de
esa campana.
Doble la campana señor monaguillo, pues ya no existe el cantar de aquel
pajarillo. Se lo llevó el torbellino por el largo camino, fueron dos años de
cantar contigo, eso es lo que yo me imagino, téngalo por cierto que así lo dijo
el vecino.
Es una despedida sagrada al cumplir la jornada,
es el tiempo que se acaba, tan solo fue una pasada. Ver la vida agradecida por el
traslado que yo ni sabía, es el llamado para el niño que a veces a su madre debe de
atender, si de verdad hombre pretendes ser, aunque de momento iluminarias quisieras
encender.
