Sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos Antioquia. Ordenado el 24 de octubre del 2019. Poesía libre.
domingo, 9 de mayo de 2021
EL HOMBRE CON EL PECADO
sábado, 1 de mayo de 2021
EL RELATO DE UNA PROSTITUTA CASADA
Mujer sola pero con amigos. Jugando mi compromiso conyugal en lo secreto.
Remato mi cuerpo entre manos de un rico de quién vienen besos sin descuidos.
Ahí vivo con la herida en una ola tormentosa, quiero contarle pero a su descuido tose
Está por fuera del corazón. Tiene que ver con el inicio de un amor con sabor a traición
Vivo la pasión con el fuego de otro corazón, mientras la vida la voy narrando en esta canción.
En el amor primero está el corazón, por quien se entregó en el altar cuando dije "si" sin faltar.
¿Cuál será la forma para volver donde mi amor?, pero no sé explicarle a él, como llegué al error.
Somos casados y esto nos está volviendo locos. Entre sábanas blancas está lo ambicioso.
Muchas noches son testigas de los amores sin saciedad, mientras la conciencia grita libertad.
Cada vez los encuentros son repetidos, ahogados por el silencio que tenemos que ocultar
Perdí la mirada en aquello que roba el alma, cuya mirada traspasa mi dignidad.
Soy una prostituta tirada para el olvido. Quien se hizo una cualquiera con su libertad.
Pasa el tiempo y cada vez me veo en piezas para realizar la rutina de calmar ésta ansiedad
Es el gozo fugaz que se lleva el gavilán; arrebatándome la vergüenza para ser puta. Que me lo diga el rico galán
Esta es la prostituta que el rico a podido desnudar sin medida y sin piedad.
Le encanta la seducción y entrar en el fuego que no se apaga, aprovechando aquel nombre.
Sé que las pasiones terminan y la conciencia comienza a caminar, así grita el mal.
Ya me di cuenta de mi profesión reprochable para el amor. Sorpresivamente me encontré en esta situación.
Ya olvide lo que de compromisos se trata, ya olvide mi casa para entrar arañar colchones de habitaciones.
Ya no hago parte del conjunto de estrellas consagradas al sol, sino a otras puertas que abro con la efímera pasión.
Me siento atrapada como parte de una banda delincuencial, corriendo riesgos.
Riesgo de vender mi dignidad para que alguien te revuelque como una cualquiera.
Riesgo de convertirme en objeto deplorable y levantar el nombre de puta sin difamarme.
Perdí la felicidad entre aventuras, desvaríos, descuidos; buscando intereses y objetivos.
viernes, 9 de abril de 2021
LO SUFRIDO
No he sentido nunca lo que conjuga el amor con los sentimientos, debe ser por eso que poco sé valorar lo que tengo.
He jugado lo conseguido con fuerza y gallardía, he
sentido la vida libre de la fidelidad, he entrado en
aguas hedonistas, porque soy un ser sensitivo
inquieto por lo tangible.
He sido burla para muchos y han jugado con mi carrera. Me han ocultado secretos, han murmurado bien y mal de mi.
He sido nombrado para lugares ásperos e inhóspitos, donde pocos van y no he ido.
Me he sostenido en los muros y con palabras de amigos, cuando he sufrido lo más escarnecido para no caer.
Soy objeto de vergüenza para mi mismo, una escoria de frente de quienes esperan más de mi
He sido calificado de ignorante ante profesores eximios
He saludado recibiendo indiferencias y miradas monstruosas.
He sufrido el abandono de muchas personas por tímido y porque casi no hablo.
Me siento un sicario por personas que no he asesinado.
He sufrido el estruendo de una contaminación auditiva, embrutecedora en letra
He faltado a compromisos, citas y responsabilidades.
He tenido la conciencia sucia por actos que ante una sociedad son repugnantes
Me he sentido derrotado, con tristezas, llantos, inquietudes, desesperos, dudas y estrecheces para tomar decisiones
He perdido realidades valiosas e inmutables. Soy llevado de mi parecer y hago lo que me plazca en mi mundo asolapado y discreto.
He recibido palabras de maestros como: Eres aletargado, manejas un mutismo, eres quedado, avíspese, abra el ojo, eres dormido. Mañana seguiré así, y el año entrante también, así con mi ridícula personalidad
Y ando por la ciudad sin saberme las calles, olvidando muchos rostros y nombres de personas.
Siento extraño los lugares donde pasé mucho tiempo de mi vida.
Siento que quiero ver personas que no tuvieron compatibilidad.
Siento que tengo personalidad y no quiero perderla, y no he hecho nada por mi familia, mucho menos por mi pueblo
No puedo escribir más porque es interminable mi mundo y alguien de poder puede darme de baja, pero pocos me leen
martes, 2 de febrero de 2021
LA ÚLTIMA VIDA DEL PESCADOR
Después de estar a las orillas del mar y soportar el fuerte sol junto a los tiempos de lluvia en las inmensas aguas marinas, con el coraje de acompañar por largos años a los pescadores de vocación y profesión, decidí arrastrar mi canoa mar adentro. Lo único que me acompañaba era los rayos del sol encima de las aguas movedizas por los vientos que la golpeaban. Mi ilusión de navegar era cada vez más intensa, luche por conseguir mi canoa y experimentar aquello de ser para toda mi vida un pescador profesional. Cada pez atrapado en mi red me robaba una sonrisa, me atrapaba la vida.
Mi perfil como pescador era impecable, de buena higiene, paciente, precavido, invocador al Dios Trino, fiel a mis tareas, la honestidad de vida como pescador resplandecía como los rayos del sol en el horizonte que forma el ocaso más gustoso para los ojos cuando gozas de las orlas de sus colores.
Cambie de mar para pescar otra calidad de peces, tener otras ilusiones otras perspectivas y ensueños, ser un pescador independiente de mis compañeros. Zarandear las redes, tirar el anzuelo, halarlo con mis propias fuerzas en el abundante estanque de agua con Cristo en mi alma, era lo que me gritaba el corazón ruidoso.
En este nuevo mar en donde la vista es hermosa, encantadora, y en el que me sentía independiente y disfrutaba de la libertad de demostrar cual era el espíritu de pescador que llevaba, puse mi canoa encima de las aguas para recopilar destreza y avance...
Al fin de un tiempo perdí la centralidad de mis acciones, me llegaron olas fuertes, más que las primeras, las enfrenté muy bien, sobrepasándolas, eran inmensas, poderosas, a simple vista parecía que no tendría la suficiente fuerzas para vencerlas. Fui un héroe venciéndolas.
A los años y a medida que vas disfrutando del tiempo de cada día, descubrí que había avanzado hacia las profundidades, hacia los abismos, perdí de vista el suelo firme, la blanca vela se fugaba entre el viento. Solo se visionaba agua y algún pelicano zambullendo su cuerpo en las aguas, zarpando con su afilado pico los peces descuidados en la superficie marítima.
¿Quién me ayudará a salir de aquel fangoso ruedo? En aquella situación se apodera de mi el dios Zeus, en el que sientes que te destroza, te maltrata, se ríe de ti, juega contigo, abuza de tu condición para aumentarte la angustia, se te compunge tu vida, se te revienta la hiel por dentro y no tienes paz, la vida se vuelve demasiado amarga. Entran pensamientos de lanzarse fuera de aquel bote y convertirse en alimento para los monstruos del mar.
La vida en aquella condición, se diluye, se desmorona, se destroza toda la existencia. Mira como ese hombre se muere lentamente en medio del mar, su orgullo, su soberbia lo llevaron a tomar decisiones obedientes a sus deseos, a sus principios erráticos, que solo le facilitaron los abismos infernales y tenebrosos como los que tiene las ancladas aguas del mar.
De pronto noté que dentro de la canoa hay un agujero diminuto pero peligroso y muy disponible para que el agua fluya con toda tranquilidad hacia los adentros del bote.
No estoy curtido por la crudezas del mar, ni manchado por el sol, soy un pescador joven, alegre, con capacidad de seguir el día a día, con ganas de más aventuras, de conquistar más noches pescando bajo el bello cielo; veo mi vida en peligro, cada golpe de la ola expandirá más el agujero, estoy solitario en este mar, sus fuerzas superan las mías para vencerlo.
Mi mente viaja a la velocidad de la luz a aquellos tiempos vividos donde la sonrisa formaba un arcoíris en forma de lluvia mezclada con sol. En la medida que avanza, acumula más agua, la tristeza me embarga, no tengo como remediar el daño, estoy dentro y la muerte entra liquida por un orificio que derribará mi vida a las profundidades del mar.
Lloro viendo mi vida en estas condiciones, solo por el fogaje de las ansias de saborear los gustos del placer como pescador; la satisfacción de tener cantidad de peces me llevaron a obrar erróneamente. Muero en lo solitario, muero en mis decisiones, muero con un cielo estrellado pero con la vida ahogada, muero sumergido en las aguas cristalinas de este inmenso mar y rescatado por algún marinero, pero muerto en las aguas turbias que condenan para la eternidad.
