viernes, 14 de diciembre de 2018

NO TE PIENSO MÁS

¡Qué tal para dedicarla!



No te pienso más

Negaría diciendo que
Todavía te pienso,
Siempre te he pensado,
Tengo la seguridad de que
Vives en mi pensamiento,
Siento cada vez más que
No puedo olvidar tu cara, porque
Cada instante de tu recuerdo posa en mí,
No usaré mi cabeza para olvidarte,
Te pienso desde que me estremezco a tu lado,
Lo siento pero debo decir la verdad.

Léelo de atrás para adelante…

JOHAN MUÑOZ. 





lunes, 10 de diciembre de 2018

CON ELLA


  Con ella 


Buscar la felicidad, aunque el estrés la robe a ratos,
 levita el alma para que se convierta instantes gratos.

Ven, siéntate conmigo en la mesa, cuéntame tu tristeza,
darte felicidad y juntos compartirla, es lo mío, Teresa 

Desde mucho conozco que eres valiente,
el hecho que muestra que eres paciente.

Por eso, quiero verte cada día como sol saliente,
con tu amistad y la mía, ser de ti un fiel oyente.

Sea en otoño, en invierno o en verano,
lo que importa es que me toques el piano.

 Cuando la melodía este sonando
y en frente mío me estés cantando.   

Pero... que pena la que sufre el alma mía, 
al verte ahí acostada con el alma reprimida. 

Te has marchado y me tienes muy mal, 

 te fuiste para siempre, y eso me va a matar. 

Te falta la sonrisa, la que dibuja tu carisma,

mi vida envuelta en un estado de neurisma. 

Por eso, el sol sea apagado y la melodía no ha sonado, 

sufre mi alma Teresa, de saber que tu vida no endereza.

Ahora si siento en mi vida que te perdí,  
miro al cielo implorando poder saber de ti.

Sea la estrella del infinito que me de felicidad, 
porque te lo digo Teresa, no acepto la realidad

Lloro, sufro  y me remuerdo en exceso por ti, 
 no exagero es la muestra de lo que eras par mi. 

Recuerdo tu mano que me acariciaba, 
sintiendo tu amor al que yo apreciaba. 

Agradezco al tiempo, el amor que me diste, 
  fueron las mejores notas que me hiciste 

 Dejas el piano desolado, tirado en el huerto, 
junto con mi vida. Y todo porque te has muerto. 









jueves, 6 de diciembre de 2018

UNA FECHA CELEBRADA



                                     OTRA FECHA CELEBRADA


Quien celebra una fecha especial entra en una atmósfera espontanea de alegría para pasar un día agradable con aquellas personas que te visitan en tu gran día.  

Este tipo de detalles son sorprendentes, valorados  y más cuando cumple los cuarenta. No son artificiales por el contrario, hay sinceridad, aprecio y buenos sentimientos. De este modo se comprende que celebrar una fecha sea cual fuere, es entrar en la participación activa de la vida del otro. Y no es solo para ir al restaurante y pagar la cuenta. 


Recibir llamadas así: “estás viejito”. ¡en broma les digo! Entre más añejo el “ron” más sabrocito. Pero, en fin, los que se unieron a la celebración de la vida, saben combinar la vida con lo bello, la motivación con el elogio, el tiempo con la felicitación, la memoria con el recuerdo, la amistad con el amigo y la vida con la bendición.   

Mi gratificación en última instancia es enamorarme de Dios, de manera definitiva y absoluta, Él atrapó mi imaginación,  siempre va dejando huella en mi corazón. Soy yo el que existo para Él y Él para mi, porque mi vida está es en Dios. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

EL CENTRO DE LA VIDA


El centro de la vida


Lo central de la vida no es lo que viene de afuera, sino de lo que se centra en el Espíritu, (Dios), fue el primero que me centró en este mundo. Pensó en Johan sin que lo percibiera, sin darme cuenta, comencé a nacer para verme en el centro de la existencia humana. He llegado al centro de la conciencia, de lo importante, de lo perdurable, al centro de la elección,  de aquello que llama la atención. 

Vivir centrado para ganar la tranquilidad, ya que la vida es de sube y baja como el electrocardiograma, no sabes cuándo se remonta, ni cuando rebaja.






Tengo por centro a Dios que hace mi vida apasionante, por la existencia que es constatación de su obra maravillosa, no es una mediación, ni un contraste, no procede por síntesis, sino por elección, saber centrar lo que se quiere, a Dios porque con él no hay comparación.

La vida centra fotografías de personas, cuán grandes son y sirven de referente para ser diferente, una de esas es que al verte lo triste se me olvida; si soy algo en esta vida es parte del centro de la familia, amigos y compañeros, son los que hacen falta para ser feliz, donde quiera que vaya harán parte de ti porque siempre estarán ahí.  

martes, 4 de diciembre de 2018

UN ALMUERZO CON ESCUCHA

                       Un almuerzo con escucha 03/12/18


Fue con la señora Socorro Guzmán, recorrida en su trayectoria existencial, si bien, se muestra afable para conmigo, además, que suele regalarme cada ocho (8) días, naranjas para tomar jugo en la mañana, es una costumbre de hace años atrás para prevenir la gripa o mejor para adquirir la vitamina (C), recae, pero leve.

Las manos de Socorro tocaron mis gustos para la comida, confieso que tiendo más a la sopa, que de gustar el seco. Son gustos que da Socorrito. 

En lo que sigue, he sostenido que la mesa, no es solo para comer, sino para compartir la vida, por ende, la mesa cuenta con varios espacios, por el mismo motivo. La vida es para contarla, para desnudarla en la mesa, aprender de quien la cuenta. 

Sin embargo, para sentarse en la mesa, hay que tener una cualidad: saber escuchar, más que hablar; ahí la persona se puede desahogar de lo que no ha podido contar a nadie por días, años o horas por el simple hecho de que ninguno se ha detenido a regalarle un poco de tiempo.



El dar tiempo al otro es el mejor regalo, inyecta vida, limpia y desata el alma por múltiples nudos que se van formando a medida de las decepciones y actitudes, palabras que hacen que la vida se convierta pesada. Se me viene a la mente ese versículo del evangelio de San Mateo. “Venid a mi todos los agobiados y triste que yo os aliviare, ya sabes que mi carga es ligera y mi yugo llevadero”. Y más por mi condición de Diácono, estoy para escuchar, así Dios abrirá una puerta y el actuará. “Escucharás al pequeño y al grande”, así dice el libro del Éxodo, es otra manera de liberar a las personas que sufren en silencio por el motivo de no ser escuchadas. 

Saber escuchar más que hablar, porque cuando escuchas brindas paz, tranquilidad. 
Acompañar al otro en sus óbices para que dé el paso a la victoria, siempre hacia delante. Así es la vida de muchas personas no solo la de socorro, sino de otras más personas que están ahí esperando a que alguien les escuche. Si logras escuchar a alguien verás en su rostro felicidad. Te lo aseguro.