No dejo de pensar en ti mi amado Señor,
Me gustaría gritarlo al mundo entero.
Me gustaría que supieras que mi corazón se rompe por ti, grita.
Lo pienso,
Pero no lo grito
Ni siquiera lo digo,
No sé como hacerlo, quisiera saberlo.
Cómo me miras en cada mañana que me levanto
En cada Eucaristía que realizo, muéstrame esa mirada.
Deseo ver tus ojos y que el grito se convierta en erosión.
Recuerda que te pienso,
No se si lo sabes pero te vivo todos los días,
Y lo que vivo de ti, es lo que deseo gritar,
Gritar Desde el fondo humano, esa esfera grande que tu redimiste.
A ti grite y tu me escuchaste.