sábado, 30 de mayo de 2020

MUERE EL GRANO EN EL MATRIMONIO



Pues ya ve... me he topado con un "grano" en el camino y el pensamiento corrió de inmediato a encontrarse con el matrimonio. (lo que llaman asociar una cosa con la otra)

Pues bien, no hace falta decir cuántos matrimonios he realizado para darme cuenta que uno ama es con todo lo es, con su cuerpo, los ojos, el alma, los deseos, los anhelos profundos, los sueños, en definitiva donas la vida al otro, y... ya está. El amor tiene ese empeño, darse enteramente. 

Si te detienes en los latidos del corazón de los que están de frente al altar, notas su felicidad, sus nervios, es como esa sensación de estar ahí y no estarlo, pues no puedes contener las emociones que hacen hervir la sangre, aumentar la temperatura del cuerpo, sonrojando los pómulos, sudar las manos, o perderse en el momento  de sentarse en plena ceremonia, ya sabes... la grandiosidad del vestido y las cámaras que no dejan escapar ningún detalle. Esto y más, es lo que se siente cuando se dona la vida al otro. 

La fórmula del casamiento sigue estos dictados del corazón humano. "En las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida". En esta fórmula está la propuesta del corazón que cada día dará fruto en aquellos que prometen  amor. 

Lo bueno es que el Señor habla del grano de trigo que cae en tierra y muere. La vocación del grano es quedar enterrado o dicho de otra manera se entrega a la tierra para filtrar su esencia con los nutrientes y dar mucho fruto, el milagro de una novedad absoluta. Algo semejante sucede en el matrimonio. 

El proceso de germinación es muy interesante, porque la semilla por sí parece una criatura en reposo absoluto, adormilada, y de aspecto más bien pacucho. Pero en la tierra se desarrolló de manera imparable, es como si hubiera encontrado el medio adecuado para desencadenar su propio ser. 

No hemos nacido para el estrangulamiento de la soledad, ni para el aprovechamiento individualista, sino para el derramamiento, que es palabra infrecuente. No solo se derrama la sangre y el agua fuera de su cauce, sino también el corazón que necesita darse enteramente para conocer su naturaleza. El que no se da se pierde, porque bloquea sus recursos naturales. En este punto suenan la palabras de la Madre teresa: " no hay que hacer mucho, ni hacerlo todo, basta con estar en disposición de hacer". El corazón creyente está en modo atención, porque sabe que su Señor le espera a diario en un millón de ocasiones para dar lo mejor de sí. 

El matrimonio trabaja a modo de grano. Quien se entrega, se hunde en esa bella mujer con la que se amanece, se embriaga el corazón, la vida, los sueños hasta convertirse en estrella que inspire. Estrecharla en los brazos hasta el punto que sienta que en la vida no existe más que ella. 





miércoles, 27 de mayo de 2020

AMORES SIN TI

 
  Amores sin ti
 
Amores que se guardan en la inmensidad,
que conjugan la amistad con la libertad,
amores que saben a eternidad
 
Amores que aluden recuerdos sin ti,
amores que solo tienden a rememorar
aquella inmensidad de las noches en ti
 
 
En la inmensidad del silencio,
 me niego a creer que estoy solo
de perder los amores que se van
 
Se fueron a la inmensidad,
amores que ya no serán,
amores que no fluirán 
       
Los amores comprimidos en el alma,
 buscan en el océano de la inmensidad,
lo que fuimos, lo que seríamos y lo perdimos
                        

Amores, ¿què tienen tus amores?,
amores que ya no tiene noches,
amores que guardan amores
                        

Solo, en los amores sin ti,
ven, recoge los colores,
que guarda el ocaso para ti
                         
 
Amores que sueñan contigo,
amores que te echan de menos,
pero miro para atrás, y ya no estas