martes, 21 de abril de 2020

CUANTAS NOCHES




Cuantas noches

Para descubrir que andaba a prisa, sin detenerme en lo que merecía atención, perdiendo aquella sonrisa que da tentación. 

Cuantas noches

Distraída por aquellos recuerdos en el recodo del pasado. Creyendo en las cosas pasajeras y asumiendo ciertas inseguridades

Cuantas noches

Vi llegar... esa que asusta, a nervia y preocupa.

Cuantas noches

Que no dejan ver. Noches que desvelan, noches sin solución, noches sin salidas, noches de temor, noches tan dentro como el astro que late en su esplendor

Cuantas noches 

Acompañadas por su negra sombra y el chirrido intenso del negro grillo. 

Dime noche si tienes centinela, porque tengo un corazón que vuela, solo espero aquellas noches en las que se sueña. 

Johan con la profesora Sandra Vargas Quintero 

jueves, 16 de abril de 2020

SENTIMIENTO DE DESCONSUELO


                                       


Ya ajusté el mes de estar en confinamiento decretado por el gobierno para evitar los contagios y colaborar con el fin de la pandemia.

Hoy precisamente me levanté con un sentimiento de desconsuelo. No porque me sienta enfermo, gracias a Dios tengo buena salud. Me siento desconsolado porque ya hace más de un mes tengo el templo cerrado, me hace falta celebrar la Eucaristía con los fieles. 

He celebrado la Eucaristía un par de veces en la casa cural, solo gritando ¡Aleluya! en esta pascua, y a la vez misericordia en esta necesidad tan agobiante.

Nunca había anhelado tanto la vida ordinaria que todos llevábamos. Como ahora. ¡Cómo la extraño!!  ¡Qué falta me hace reírme con la gente, ¡Pues, a veces cae bien una broma. Sonreír como si fuera la primera sonrisa! Y hacer lo demás, evangelizar. 

Esto es un sentimiento, la gente me manifiesta vía telefónica la falta que les hace los sacramentos. Soy consciente que los medios de comunicación han estado muy disponibles para acércanos, en especial con la Eucaristía, pero la diferencia entre "ver" y "vivir" la Eucaristía presencialmente es abismal, pero es mejor eso que nada. Dios nos sostiene aunque las evidencias sean lo contrario para pasar de la crisis a la certeza. 


Intensificaré mi oración por los que ha fallecido y sus familiares. Soy un cristiano de esperanza y eso me sostiene, esto pasará porque todo tiene su principio y su final en nuestro tiempo. 

Seguiré en casa celebrando la Eucaristía por los difuntos de esta pandemia y por las necesidades del mundo.

Plasmar el sentimiento da un poco de serenidad. 


martes, 7 de abril de 2020

AGUAPANELA





¿Qué sabe usted de la aguapanela?

De aquella que nos daba la abuela con sabor a leña, encendida a punta de vela, de esa que se tomaba en la mesa acompañada con arepa y de la buena; esa que al montañero tanto le gusta al desayuno pa´ que lo sepa.

¿Y qué sabe usted del palo de limón?

A la huerta nos entramos a coger limones, cuando la dueña nos vio empezó a gritar se nos entraron los ladrones. Que pesar de mi compañero que al bajar del limonero se le rompieron los calzones, escapamos por el potrero y a casa llegamos con los limones, ganándonos de mamá los pellizcones.


¿Qué sabe usted de la aguapanela y el palo de limón?

La que da sabor y le omite la agitación, se la toman en bebidas porque esa es la tradición, me lo decía mi abuelita: Tómese la aguapanelita calientica, vea la pastillita y tome mi bendición y se me acuesta en seguidita, que ya mañana no tiene congestión

¿Qué sabe usted de la aguapanela?

Con la que se hace el café, se enciende el tabaco y ansiar el sillón, mira que es diciembre y es otra la dimensión, cuando se comparte la sensación de que a tu hijo le gusta es aguapanela con chicharrón. 

¿Qué sabe usted de la aguapanela en el fogón?

De esa olla grande que mamá hervía a punta de carbón, cuando no había nevera, al llegar a casa tomábamos una tasa y al fogón donde había hervido con la brasa, estaba la aguapanela fría que algunos saboreábamos hasta con pan.

¿Qué sabe usted de la panela en el granero?

Cuando papá bajaba y compraba con los pesos de un jornalero, con poncho y machete y en su cabeza como faltar su gran sombrero, pura pinta de un ganadero, buscando un poquito para darnos de comer, así fue la vida del granjero que nunca volverá a ver.

¿Qué sabe usted?

Del viejo que llegaba del camino y al verlo su vieja lo recibía con gran festejo, al brindarle aguapanela cansado de tanto trejo, al esmerarse por traer algo que roer, no es un cuento, fueron años pasados vividos a su lado que no se fueron pal carajo.

¿Qué sabe usted de la aguapanela mezclada en el tetero?

Se deja el pezón de la madre campesina para comer luego requesón, del que da la región, trabajándola a punta de aguapanela y azadón, así que tenga cuidado que el montañero no es ningún guevon.


miércoles, 1 de abril de 2020

El OLVIDO




El olvido duele más que la distancia,
en el que el sujeto cae por desgracia.


Tras lo que se creía perdurable,
hoy es un hondo y oscuro olvido.


Metido en el vacío del tiempo,
se vuelve inútil y aburrido.

Dejando perder la certeza,
de los rastros en la cabeza.


Recuerdos que pasan al olvido 
pues... ya no está conmigo


Mirar el vacío del recuerdo,
son horas sumadas al olvido.


Arrancandolo en el atardecer,
como gota que se destruye al caer.


Como recuerdo no haz de volver,
así, el fin del olvido pasa al ayer.