jueves, 16 de abril de 2020

SENTIMIENTO DE DESCONSUELO


                                       


Ya ajusté el mes de estar en confinamiento decretado por el gobierno para evitar los contagios y colaborar con el fin de la pandemia.

Hoy precisamente me levanté con un sentimiento de desconsuelo. No porque me sienta enfermo, gracias a Dios tengo buena salud. Me siento desconsolado porque ya hace más de un mes tengo el templo cerrado, me hace falta celebrar la Eucaristía con los fieles. 

He celebrado la Eucaristía un par de veces en la casa cural, solo gritando ¡Aleluya! en esta pascua, y a la vez misericordia en esta necesidad tan agobiante.

Nunca había anhelado tanto la vida ordinaria que todos llevábamos. Como ahora. ¡Cómo la extraño!!  ¡Qué falta me hace reírme con la gente, ¡Pues, a veces cae bien una broma. Sonreír como si fuera la primera sonrisa! Y hacer lo demás, evangelizar. 

Esto es un sentimiento, la gente me manifiesta vía telefónica la falta que les hace los sacramentos. Soy consciente que los medios de comunicación han estado muy disponibles para acércanos, en especial con la Eucaristía, pero la diferencia entre "ver" y "vivir" la Eucaristía presencialmente es abismal, pero es mejor eso que nada. Dios nos sostiene aunque las evidencias sean lo contrario para pasar de la crisis a la certeza. 


Intensificaré mi oración por los que ha fallecido y sus familiares. Soy un cristiano de esperanza y eso me sostiene, esto pasará porque todo tiene su principio y su final en nuestro tiempo. 

Seguiré en casa celebrando la Eucaristía por los difuntos de esta pandemia y por las necesidades del mundo.

Plasmar el sentimiento da un poco de serenidad. 


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