I
Libra
Señor mi alma de la muerte eterna,
dale tú
la mano como a Pedro en las aguas,
no me
quede ciega el alma para verte.
Dale Tú
la Gracia santificante,
que me
sostenga con la fuerza,
para
que el alma no se pierda.
Comprende
¡oh Dios mío!,
que me
aqueja el pecado,
no
muera yo con este frío.
Guárdame
en tu presencia Señor,
tu que
conoces el cielo,
dame lo
eterno de tu amor
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