En época de lluvia se suelen hablar de derrumbes naturales, también el hombre se desmorona por tormentas sociales.
El hombre esta enlagunado, el aborto es legal y la coca ilegal, sesgo el fin legítimo.
Cada gota de codicia humedece su alma, causando incluso enfermedades mentales y desvariando su vida.
Entró en una ruina mortífera. Se privó del bien y fue ensartado en el anzuelo apetecible del facilismo. Lo arrastra la corriente de amar las cosas por encima de todo.
Vive de la lluvia que corre por las redes sociales, los bañistas son muy sexis y tienen algo novedoso que mostrar, estimulan a otros a meterse en la aguas de la publicidad, de la novedad y la popularidad.
Estamos atrapados bajo la lluvia de actualizaciones y estados para no reaccionar.
El hombre se volcó a la belleza de un cuerpo, los esposos se mienten para ganar sus propios fines a beneficio de uno y a perjuicio del otro, los maestros son manejados por los alumnos, la honestidad fue sepultada.
Ya no sirve abrir el paraguas capitalista o abrir el de la mentira al final terminamos mojados y riéndonos de las humedades en la ropa.

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